
Hasta ayer creí tener
la complacencia de amor
ciega y sorda no aviste
el placer que ya partió.
Deshojadas nuestras flores
a causa del vendaval
fue tan dañino ese mal
maldición al despertar.
Arraso con nuestras rosas
que fueron tan primorosas
simbolismo de un palacio.
donde quisimos morar.
Las lindezas perecieron
solo quedo un agujero
vorágine y turbulencia
la vida cruzó ese andar.
Quedo doliente aquel lastre
que todo lo consumió
habilitando este puente
entre amor y desamor
Gloria Eugenia Lemus.
08/07/2010

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