
Sentí de tus caricias el claro sentimiento
sentí que profesabas lindezas en los cuentos
sentí con tus aromas la magia de tu aliento
y me acogió la dicha de amarte sin lamentos.
Pensé que poseía tu piel enardecida
pensé que mitigabas la sed que en mi nacía
pensé que me aguardabas soñando fantasías
y en venturas se ahogaban pasiones consebidas.
Ya brindo al universo con copa de tu vino
ya llegan tus embrujos de esencias y suspiros
ya tengo en tu sonrisa lo bello y lo divino
ya gano en ilusiones tu amor tan bendecido.
Gloria Eugenia Lemus.
30/09/2010.

¡Magnífico, Gloria! Me encanta tu blog.
ResponderEliminarMuy bien eso de comenzar el verso con la misma palabra (anáforas para los entendidos).