Como suave enredadera, te venero
adherido y conjugado aquí en mi sino
Epopeya de tu amor donde calcino
al acorde cadencioso de un bolero.
Se sacuden cuerpo y alma en tu presencia
desatando mil y una tempestades,
tu derrocas de mi haber las voluntades
y declino en el placer de tu apetencia.
Eres hiedra entre mis muslos y caderas
esparciendo tus aromas, tus fragancias,
agotando la vehemencia de mis ansias
de tu arrojo se derriban mis trincheras.
Ignoremos a la aurora ¡ No te marches !
perpetuemos esta noche seductora,
multiplica estos minutos y estas horas
de pasiones anegadas e inquietantes.
Con el beso que atizó todo mi fuego
y latidos que extasiaron en mi alma,
dame el beso prolongado que demarca,
¡ Torbellino que me arraiga, sin sosiego !
Gloria Eugenia Lemus.
06/03/2012.
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