CEGUERA.
Si aconteciese un día que tu amor me llegara
te asombraría saber lo que guardé en silencio;
como espina filosa que en el pecho punzara
dolores irresueltos que en el hoy, yo te agencio.
Soñé con el regalo de tus besos profanos
y unas dulces caricias rasgando mi abandono;
viví en ese escenario con música de pianos
y evoqué ser tu reina postrandome en tu trono.
Soñé con despertarme resguardada en tu pecho
siendo tu dulce risa mi paz y mi embeleso;
hice una algarabía en el desnudo lecho
y me encontré en tu boca hurtándote aquel beso.
Me conmoví llorando eternas soledades
sumida en este mundo de mi eterna poesía;
pude haber sido reina de todas tus bondades
más caminaste ciego mientras tu amor rehuía.
De ti yo solo obtuve… la lejanía perenne
la ignorancia de todos aquellos prados verdes;
ausencia que atribula, mi alma desaviene
sabrás de todo mucho, más nunca lo que pierdes.
Gloria Eugenia Lemus.
16-01-2013


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