EL AGUARDO.
Difusa y vaga camina la expectación
del aguardo
suministro de nostalgias … va la treta caminando;
pernoctan las ilusiones surgidas en
aislamiento
desafiantes los placeres que
demanda este tormento.
Dormitan en la memoria, en los sueños reducidos
en el umbral de una noche de
espejismos diluidos;
donde el limite inmutable
del amor que clandestino
como gorrión disonante, chirriando
al viento sus trinos.
Triste mueca retorcida, que se guasa en la
penuria
en el dintel del desierto donde
ni el eco se enuncia;
sola el alma se avasalla,
menoscabando la injuria
reclama con abandono, el agravio que denuncia.
¡No llegará, ya ha partido! Un aguardo consumido
Como
polen se ha elevado en las ráfagas
del viento
en las hojas del otoño, se ha de guardar su
lamento
y también difusa huella, de un corazón en fragmentos.
Gloria Eugenia Lemus
01-04-2015.


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