SOLEDAD.
¿Por qué vienes
tras mío?
sí de esta
condición me encuentro tan cansada.
Has teñido mi
mundo, entre negros y grises,
y todo mi pesar se
ha vuelto un desvarió.
Respóndeme ¿por
qué?
de mi apacible techo,
hiciste tú morada,
sin mínimo recelo
te adueñas de lo mío.
Como vulgar ladrón
aniquilas mi anhelo,
mi amada libertad se
trunca, en el vacío.
Tú con tan duro
afán, te asiste, testaruda,
y con garra filosa,
me posees sometida,
y siento tú colmillo, resbalar
por mis huesos,
Tu risa
pendenciera qué solo se divierte,
jugando con su
presa.
No hay
tregua, no hay respiro,
a lucha
desigual, me has sometido.
Este intento de diálogo,
por años repetido,
va y carcome mi
alma, sumida en el hastió.
La flor, jamás
fecunda, sí agua le hace falta,
y de ese mágico
elixir, pequeña libación tan solo queda,
Un sorbo
diminuto, que ya pende de un hilo.
Delante mi
mirada, se borra, se evapora, se prodiga,
fluido en humo
etéreo tan solo se disipa.
Me abandona sin garbo,
sin congruencia ni grito.
sin
oportunidad ninguna, mi acontecer dimito.
¡He llegado al final!
la farsa se derriba, el telón quedo abajo
sin aplauso
ninguno, a esta sórdida obra,
sonrisa retorcida.
Sin dudar tú has
ganado, diste paso a la parca...
¡Precario y tan caduco,
ahora será el nido!
Gloria Eugenia
Lemus (D.R)
Guatemala C.A.
06/08/2024.


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