
En el mundo ulterior de los sentidos
en que el cuerpo se desquicia dando el alma
la lujuria se acentúa ya sin calma
dando paso a los embrujos permitidos.
La memoria de mi cuerpo te recuerda
desvarío de mi espíritu, te añora
en anhelo mi cadencia, aún te llora
implorando que tu influjo no se pierda.
Con lenguaje singular habla mi cuerpo
cuando el tuyo le platica subyugado
va enciendo pertinaz este pecado
en el loco devaneo de tu encuentro.
Moriré tras el embrujo de tus ansias
tras arraigo del susurro de quejidos
en tropel de nuestros dos sexos urgidos
exhalando de tu influencia las fragancias.
Así me vas a amar ! así te espero ¡
Así me has de querer ! así te quiero ¡
Gloria Eugenia Lemus
07/02/2011

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