
CANTARES.
Las solitarias lunas
del deseo preservado
se marchan con premura
a tu encuentro anhelado.
Anhelos de tu cuerpo
preciso en avalancha
el éter de tu embrujo
persigo con constancia.
Mi sangre tendenciosa
mi lengua siempre urgida
recoge con vehemencia
tu sal desvanecida.
Los cuerpos desquiciados
repiten con empeño
tu el trueno, yo centella
posesos en un sueño.
Las pasiones del alma
se mecen en suspiros
desbordante tu río
prodiga su substancia.
¡Cantares! ¡Bellos cantares!
vehemencia extasía mi cuerpo
se enciende en mi tu donaire
y agotas mi sed, mi aliento.
Gloria Eugenia Lemus.
23/03/2011.

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