
Es copiosa la lluvia, que ahoga mis esperas
mis soles no aparecen, se ciñen, se estremecen;
se me ha negando el habla, mi voz es prisionera
palabras que en mis labios, de fantasía carecen.
Quejoso sopla el viento, que a mi vera acontece,
son bastas latitudes, lamentos que entorpecen.
Tan dura va la noche, que en su afán me adormece,
y prodiga en desdichas, mis ojos ensombrece.
Como el ancla de un barco, parto a profundidades
y mi ilusión, mi dicha… sin salvación decaen.
Preguntas sin respuestas, dolientes soledades,
amargas pesadillas, distancias que retraen.
No es preciso saber, si llegará un mañana
tan solo persuadir, la conmoción que acalla,
alucinado intento, mi acontecer empaña
si trémulo mi aliento, en soledad desmaya.
No logras escuchar, el grito que te aclama
y pesa tu ignorancia, que punza y desvanece;
este amor que irresuelto, te exige, te reclama
encuentra un alto muro…¡ y el corazón fenece !
Gloria Eugenia Lemus.
16/03/2012.

Triste, muy triste.
ResponderEliminarTal vez mañana...
Emilio.
Si Emilio, el mañana es tan efimero
ResponderEliminarmás existe la esperanza.
Gracias por estar aquí.
Besos.
Estremecedores y bellos versos
ResponderEliminarnos has regalado..
¡Esta por llegar tu buen Ado
mas...quizás pronto
te sea obsequiado
ese amor por ti anhelado..
¡Felicidades! Me ha encantado.